Godfather of Harlem! un soul con gospel que nos pega al sofá

Por Eva Luna

El gángster Bumpy Johnson (Forest Whitaker), trata de abrirse camino en Harlem, luego de una ausencia de diez años en prisión. Aclaremos que está basada en una historia real.

Transcurre durante los años 60, y cuando vuelve al barrio que una vez fue suyo se lo encuentra prácticamente en ruinas. Bumpy debe imponerse a la mafia genovesa para recuperar el control de la ciudad, cuyas calles están entonces controladas por la mafia italiana.

Forma una alianza con el radical Malcolm X, (y así introducen un personaje histórico en la trama), para, aprovechando su discurso político, tratar de evitar el desastre inminente y la guerra entre clanes que está amenazando de una forma feroz. También a figuras como Martin Luther King o Kennedy que fueron referentes para una época y un cambio social aún en evolución (el racismo es como un working project que nunca se acaba), este hecho se aprovecha para dar un soporte más de contexto político, a la vez que gangsteril.

Foto: Epix.

De esta manera, la serie no se recrea tanto en la criminalidad, aunque sí se siente la violencia y tiene escenas de verdadera intimidación y un ambiente de tensión duradera y oscura casi en todos los capítulos, para no ser totalitaria.  Pero el verdadero tema a hurtadillas, no es la historia de la banda de Johnson sino del lugar, como un personaje más y el cruce de caminos entre personalidades sociales, políticos y criminales.

En ella aparece una muestra pintoresca de personas rotas por la droga, no obstante, alguna logra recuperarse; amores imposibles y un vistazo incisivo a la olla a punto de explotar que era el barrio neoyorquino en la época.

Una ficción realista muy bien contada, que hace al espectador, pasar de la incomodidad y la aprensión a la ira, pero siempre perseguido por lo tenebroso de ese bajo mundo, en el cual impera la ley de la muerte, la droga y el dinero, los policías corruptos de siempre y los políticos que por dinero venden el alma.

No hay manera de despegarse de Godfather of Harlem o de dejar de temer su muerte, porque entre villanos, él obtiene esa simpatía otorgada al verlo, por instantes, más justo y sensible.

La ambientación y toda la escenografía está exquisitamente cuidada y nos encontramos realmente andando las calles del Harlem de los sesenta. La banda sonora es magnífica, sencillamente estremecedora. Con un soul, real, el verdadero que nos puede romper el corazón y que por sí mismo vale la pena la serie.

Foto: Rte

Pero hablemos de actuaciones, de las principales y que valen la pena destacar: Forest Withaker, como Bumpy Jhonson, jefe criminal; sobrio, con todo el dominio en cada escena, la contención y el carisma que en cada segundo exige la serie, en una carta de oro en la trama.

Nigél Thatch, en su papel de Malcolm X, comedido, furibundo en ocasiones, circunspecto, es una muestra exacta de lo que se supone debía representar. Kelvin Harrison Jr, Teddy Greene, bueno él canta bien o dobla mejor, desconozco ese detalle, y fluye y ya. Giancarlo Esposito, Adam Clayton Powell, es un servidor de la iglesia, oportunista, ambicioso y cínico, cabal en su papel. Vincent D’Onofrio, Vincent “Chin” Gigante, chofer del jefe de una mafia quien, al caer preso, lo deja a cargo, es un mafioso brutal, sin elegancia alguna cuya mayor desazón es la relación de su hija con un negro, Teddy Greene, y su mayor orgullo es sentirse a cargo. Dibuja con perfección su personaje.

Foto: Dtnext

En fin, y, para resumir, escenografía, banda sonora y actuaciones son la joya de la corona de esta serie, que, quién sabe, tendrá detractores, pero como la libertad de expresión es un derecho de todos, yo le doy cinco estrellas y espero la próxima temporada con ansiedad.